Ministerio de Transportes rechaza propuesta de senadores que quieren aumentar la velocidad máxima a 60km/h

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Pequeños o grandes, de alta y baja gama y de todos los colores, los más de 6 millones de automóviles que hay en Chile recorren sus calles y avenidas. Y es que, hasta el 2022 —según una encuesta realizada por Cadem—el 71% de los hogares en el país posee un automóvil, cifra que ha ido creciendo con el pasar de los años.

Así, en la selva de las ciudades, los vehículos deben convivir con peatones y ciclistas, un escenario que llevó a que la ex ministra de Transportes, Gloria Hutt, propusiera en 2018 bajar la velocidad límite en zonas urbanas de 60 a 50 kilómetros por hora. Con miras a reducir los accidentes por exceso de velocidad y cuidar a los ciudadanos, se logró aprobar el cambio con la Ley de Convivencia Vial.

Sin embargo, hace pocos días, un grupo de senadores encabezados por Iván Moreira y José Antonio Coloma (ambos UDI), presentaron un proyecto de ley para volver a subir los 10 kilómetros que Hutt logró limitar.

Sobre ello, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, le dice a La Tercera que en Chile, la principal causa de muerte en el tránsito es el exceso de velocidad y —desde su ministerio—están comprometidos a cambiar esa dolorosa realidad.

—No debemos perder de vista que hace dos décadas en nuestro país se aumentó la velocidad máxima de 50 a 60 km/h y los resultados fueron negativos—, recuerda.

¿Por qué el grupo de senadores quiere subir la velocidad a 60 kilómetros por hora?

Los informes de los últimos años indican que —a pesar de haber bajado la velocidad máxima—las cifras de fallecidos en accidentes de tránsito han aumentado de todas formas.

Por esto y otros antecedentes, se promulgó la Ley CATI (Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones) que, con fotorradares, busca multiplicar la fiscalización, prevenir accidentes por exceso de velocidad y multar a los conductores irresponsables.

El senador Moreira, quien busca aumentar la velocidad en zonas urbanas, le dice a La Tercera que, para él, ésta fiscalización es una especie de cacería de brujas.

—El derecho a autodefensa va a ser muy difícil en estas zonas donde estén las cámaras. Todos los automovilistas van a quedar atrapados por los 50 kilómetros, porque si uno anda en la calle, se va a dar cuenta que nadie los respeta.

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